Resumen Ejecutivo
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Violando las Reglas 2001
es un compendio de las pruebas de violaciones Es importante señalar
que cada violación observada, documentada y reflejada en este informe
no es más que una de las miles de violaciones semejantes que no fueron
detectadas. El monitoreo no pudo hacerse científicamente sino en 14
países. Hay violaciones que son el resultado de negocios, transacciones
o arreglos privados y que por tanto escapan a la observación pública.
Se puede afirmar, por consiguiente, que las violaciones citadas en el
presente informe no son más que la punta del iceberg proverbial. |
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Los establecimientos de salud siguen siendo el canal más usado y más eficaz de las compañías para llegar a las madres. Las compañías saben que podrán recuperar sus gastos de promoción comercial, mediante las ventas a las madres después de que éstas egresan del hospital o la maternidad. No es sorprendente aprender que por lo menos cuatro empresas tienen contratos con hospitales en Taiwán a quienes pagan US$25-30 por lactante alimentado, a cambio del privilegio de ser proveedores exclusivos de fórmula infantil de esos hospitales. Las madres reciben en los establecimientos de salud materiales promocionales como libritos y folletos sobre la alimentación del niño, muestras gratuitas y regalos como calcos, libritos de seguimiento del bebé, cupones para regalos o descuentos, bolsas para biberones, toallas, etc. Los nombres de empresas o las marcas de productos aparecen en afiches, relojes y calendarios. A menudo el nombre de la compañía es idéntico a la marca de uno o más de sus productos. Casi
todas las empresas mencionadas en este informe donan gratis fórmula
infantil a los establecimientos de salud.
Es más, el monitoreo reveló un resurgimiento alarmante de la práctica
de las donaciones de suministros gratuitos o a precio reducido de
fórmulas infantiles, fórmulas de seguimiento y de otros alimentos
infantiles como, por ejemplo, los alimentos complementarios a base de
cereales. A veces son los establecimientos que solicitan muestras o
suministros gratuitos o a bajo precio, pero muy a menudo se trata de
donaciones no solicitadas. Varias compañías continúan usando la
técnica de ‘vender’ productos a un establecimiento de salud, pero
de nunca cobrar el pago. |
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Casi todas las empresas dan muestras gratuitas a los trabajadores de salud. Éstos las dan a las madres, dando así a los productos un endoso médico. Puesto que ahora las muestras ya no son latitas más pequeñas que las que se venden en el comercio, el exceso de muestras a veces resulta en transacciones ilegales con tiendas. Los trabajadores de salud venden las muestras de fórmula a tiendas que las revenden al consumidor a un precio inferior al precio de mercado, pero aún así haciendo un lucro malsano. La
promoción ostensiblemente dirigida a los trabajadores de salud a menudo
también llega a las madres.
Muchas madres confían en el consejo desinteresado
de los trabajadores de salud, pero reciben de ellos materiales llamados
informativos que en realidad son promocionales, pretendidamente para
profesionales. Algunas compañías dan a los trabajadores de salud
materiales escritos específicamente para las madres. Los regalos que
las empresas dan a los trabajadores de salud tienen por objeto
recordarles la empresa, sus marcas y su generosidad. Se trata de
lapiceras, bloques de notas, chocolates, calendarios, afiches y mucho
más. ¡Una compañía, por ejemplo, le regaló a un médico Americano
pescado fresco! Es sabido que un regalito pequeño también crea lealtad
y buenas relaciones con la compañía. Además, está la práctica muy
generalizada del patrocinio empresarial de viajes, seminarios e
investigación para los trabajadores de salud. |
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Revistas, folletos, libritos y otros materiales promocionales se dan a las madres en las tiendas, los establecimientos de salud y por correo. Aunque a menudo pretenden ser materiales que fomentan la lactancia materna, por lo general contienen información incorrecta sobre ésta e imágenes inexactas calculadas para suscitar dudas en la madre en cuanto a su capacidad de amamantar. Por lo
menos siete de las compañías estudiadas usan los ‘clubes para bebés’
como estrategia para llegar a las madres y promover sus productos.
Los clubes para bebés se anuncian en revistas, folletos, etiquetas en
los estantes de comercios y en hojitas colocadas debajo de la tapa de
latas. Las madres que se hacen miembros de los clubes reciben regalos,
muestras de fórmula infantil, de alimentos complementarios y cupones de
descuento. Las listas de miembros ofrecen a las compañías un acceso
fácil a los hogares de las madres durante por lo menos un año después
del nacimiento de sus bebés. |
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La Internet ha abierto las puertas de un mercado mundial para muchas empresas. Además de la publicidad de sus productos en sus propios sitios web, varias compañías patrocinan sitios web públicos sobre cuestiones de salud, o las páginas de médicos, cuyos enlaces electrónicos conectan con el sitio de la compañía. Estos enlaces desde las páginas web de médicos y de asociaciones médicas no sólo aumentan el tráfico hacia los sitios de las compañías, sino que también significan endoso médico de los productos de las compañías. Ninguna
de las compañías incluidas en este informe respeta cabalmente las
disposiciones de etiquetado del Código Internacional.
Por lo menos tres de ellas usan etiquetas que tienen ilustraciones o
imágenes que idealizan el uso de fórmula infantil. En muchas etiquetas
se hacen comparaciones del producto con la leche materna o se afirman
beneficios para la salud que no son científicamente probados. Las
etiquetas son, para muchas madres, la única fuente de información
sobre fórmula infantil. A pesar de ello, en varios países, las
etiquetas están escritas en un idioma extranjero. Las
etiquetas de leches de seguimiento de
varias compañías se asemejan asombrosamente a las de sus fórmulas
infantiles, lo que permite la promoción por asociación y crea un grave
riesgo de confusión para las madres. |
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| En los veinte años desde la adopción del Código Internacional no se han visto suficientes cambios en la manera en que las compañías comercializan sus productos. Las etiquetas han mejorado y, en la mayoría de los países, han desaparecido las formas más flagrantes de publicidad. Sin embargo, continúan otras violaciones, más sutiles pero aún así muy perjudiciales, tales como los suministros gratuitos a los establecimientos de salud, la promoción persistente del destete precoz, los clubes para bebés y la promoción en la Internet. |
Además, la alarmante diversificación de productos ha creado más confusión, tanto para las madres cuanto para los trabajadores de salud. Los investigadores encontraron una cantidad enorme de "fórmulas especiales" que se publicitan para bebés con supuestas alergias o para bebés con problemas de regurgitación. Las fórmulas especiales para problemas de regurgitación son fórmulas espesadas que pueden retardar el crecimiento. Otra novedad son las fórmulas infantiles con "marca de la casa" que podrían desencadenar una nueva ola de promoción directa al consumidor. Tanto la publicidad
cuanto las etiquetas de muchos alimentos
complementarios promueven el uso de esos
productos muy precozmente: desde la primera semana para los tés y desde
el primer mes para los cereales. Las etiquetas de algunos de estos
alimentos siguen idealizando el uso del biberón, pues tienen fotos o
ilustraciones de un bebé o de un biberón. Muchas marcas se promueven
para bebés de menos de seis meses. |
| La promoción comercial aleja las madres y los trabajadores de salud de la lactancia materna y los acerca a la alimentación artificial, contribuyendo así a enfermedades innecesarias y, en situaciones de pobreza, a la muerte de bebés. Son 4.000 los lactantes que mueren diariamente por falta de lactancia materna. Es triste constatar que es tan necesario hoy como hace veinte años monitorear el cumplimiento del Código. |
El monitoreo recogió pruebas que demuestran el incumplimiento sistemático del Código. No cabe duda que las empresas lo saben y no tienen ninguna excusa. La promoción es más intensa en los países ricos, donde no hay restricciones legales a la comercialización y donde la competencia es feroz. La IBFAN está decidida a hacer cumplir el Código en todo el mundo, como la norma mínima de salud. Espera que esta publicación sirva para despertar la conciencia del público sobre las múltiples amenazas contra la lactancia materna y así alentar a cada vez más ciudadanos a transformarse en monitores del Código. |