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La
Organización Mundial de la Salud estima que 1.5 millones
de infantes mueren anualmente como resultado de la diarrea pues
no han sido amamantados. A pesar de esto, las compañías
continúan promocionando sus alimentos artificiales en
detrimento de la lactancia materna. IBFAN lucha para proteger
el amamantamiento y asegurar que las madres reciban información
correcta sobre alimentación infantil, libre de presiones
comerciales. IBFAN también trabaja para mejorar la seguridad
de los alimentos artificiales.

"Use
my picture if it will help," said this mother at the
Children's Hosptial, Islamabad, Pakistan. Photo: UNICEF.
Cada
30 segundos muere un(a) bebé por la utilización
del biberón
Existen
muchas historias trágicas de la fatalidad que ocurre
por causa de la utilización del biberón. A muchas
madres se les refuerza la falsa creencia de que "no tienen
suficiente leche" y entonces dejan de poner al bebé
al pecho, con la subsiguiente reducción en el suministro
de la leche materna. Es común encontrar madres que utilizar
biberones con aguas contaminadas, con fórmulas sobre
diluidas que provocan serias enfermedades y amenazan la vida.
El
biberón puede matar Muchas
compañías que producen alimentos infantiles, biberones
y tetinas están conscientes de las muertes infantiles
que se producen por enfermedades transmitidas por la utilización
del biberón. Sin embargo, continúan prefiriendo
las ganancias por encima de la salud, cuando aconsejan a las
madres y al personal de la salud sobre sus fórmulas y
equipos. Otros pagan las consecuencias.
Según
UNICEF, un millón y medio de vidas podrían salvarse
cada año, si se logra revertir el declive en la lactancia
materna.
Cada
30 segundos ocurre una muerte infantil que pudo haberse prevenido. Millones de bebés
se enferman gravemente y el costo de las leches infantiles empobrece
a las familias que ya de por sí son pobres, afectando
al conjunto.
¿Cómo
mata bebés el biberón?
La mezcla
de leche en polvo con agua puede ser muy peligrosa y muchas
veces es imposible, en condiciones de pobreza, tener acceso
a agua potable, hervirla y mantener estériles los biberones
y las tetinas. La utilización del biberón bajo
estas circunstancias puede conducir a infecciones, causando
diarrea, que es el principal asesino de los bebés en
todo el mundo.
La fórmula
infantil, es además muy cara, costando muchas veces más
de la mitad del ingreso de todo el núcleo familiar. Esto
significa, que la alimentación con biberón contribuye
e la desnutrición de la familia. Más allá,
las madres pobres tratan de que las fórmulas alcancen
y las sobre diluyen, de esta manera muchos bebés no reciben
la adecuada nutrición que necesitan.
"Enfermedad
de biberón" es el nombre que se le da a la muerte
producto de la combinación de la diarrea, deshidratación
y mal nutrición que es el resultado de la utilización
incorrecta del biberón.
Lactancia
materna: el mejor comienzo de la vida
La leche
materna es gratuita, saludable y protege contra las infecciones.
Es extremadamente raro que una mujer no este físicamente
apta para amamantar.
La lactancia
materna reduce el riesgo de enfermedad en todos los países.
Aún en el Reino Unido, un bebé alimentado con
biberón, tendrá 10 veces más posibilidades
de sufrir enfermedades gastro intestinales que uno amamantado.
Donde el
agua no es potable, UNICEF dice que los bebés están
25 veces más propensos a morir si utilizan el biberón.
Los bebés
amamantados no necesitan otro alimento ni bebida diferente a
la leche materna, hasta los 6 meses de vida. Tienen menos riesgo
de contraer diabetes, neumonía, infecciones de oído
y algunos cánceres. Los estudios demuestran que las madres
que amamantan también tendrán menos riesgos de
cáncer de ovarios y de seno y que sus bebés son
menos propensos a morir de muerte súbita.
Toda madre
tiene derecho a recibir información independiente y libre
de presiones comerciales. Si ella escoge utilizar el biberón
debe estar consciente de los riesgos y de los costos que esto
implica.
Cómo
inducen las compañías a la utilización
del biberón
Para aumentar
sus ganancias, la industria de leches infantiles tiene que convencer
a los trabajadores de la salud y a las madres para que utilicen
el biberón. Las tácticas que utilizan van desde
la publicidad hasta la desinformación, enviando representantes
de ventas a los hospitales para promover sus leches, patrocinando
a los trabajadores de la salud y sus conferencias y hasta algunos
centros de salud.
El
Código Internacional
El Código
Internacional de Comercialización de Sucedáneos
de Leche Materna fue adoptado por la Asamblea Mundial de la
Salud en 1981. La Asamblea es un cuerpo político de la
Organización Mundial de la Salud.
El Código
Internacional busca proteger a todas las madres y a sus bebés
de las prácticas inapropiadas de comercialización.
Prohibe toda promoción de los sucedáneos de la
leche materna, biberones y tetinas. Busca asegurar que las madres
reciban información adecuada por parte del personal de
salud. Las resoluciones subsecuentes y relevantes de la Asamblea
Mundial de la Salud han clarificado, actualizado y ampliado
el Código Internacional.
La industria de alimentos infantiles no debe:
- Dar
suministros gratuitos de leches a los hospitales;
- Promover
sus productos al público o al personal de la salud;
- Utilizar
imágenes de bebés en sus leches, biberones o
tetinas;
- Dar
regalos a las madres o trabajadores de la salud;
- Dar
muestras gratuitas de sus productos a la familia;
- Promover
alimentos infantiles o bebidas para bebés menores de
6 meses de edad;
- Las
etiquetas deben estar en un lenguaje comprensible para la
madre y deben incluir advertencias sobre las consecuencias
de su utilización para la salud.
El Código
es un requerimiento mínimo que los países deben
cumplir tanto en el Norte como en el Sur, en el desarrollo como
en el subdesarrollo, en la riqueza y en la pobreza.
¿Qué
pasa ahora?
La mayoría
de las industrias de alimentos infantiles han continuado con
su promoción no ética clamando que cumplen el
Código Internacional. Ellos están incrementando
su inversión en los trabajadores de la salud y en los
sistemas de atención de salud, gastando mucho dinero
en promover sus productos y muchas veces, gastando más
de lo que los gobiernos gastan en la educación para la
salud.
Las compañías
saben que si convencen a un(a) trabajador de salud de utilizar
su leche, han ganado un aliado. Tienen un mayor costo-efecto
que persuadir a las madres individualmente. Por ello, la publicidad
en los hospitales implica que este producto tiene el apoyo del
sistema de salud; esto, unido a la desinformación, crea
la falsa impresión entre las madres y personal de la
salud, de que muchas madres no pueden amamantar.
Más
eficientes aún son las prácticas de dar suministros
gratuitos, subsidiados o de bajo costo, de leches artificiales,
a los hospitales y maternidades. Esto promueve la alimentación
artificial e interfiere con la lactancia. Una vez que la madre
deja el hospital, la fórmula ya no será gratuita,
y de esta manera la empresa ya tiene un consumidor asegurado
y con esto se le niega, tanto a la madre como a su bebé,
el mejor comienzo de la vida: la lactancia materna.
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