Vestergaard
M, Obel C, Henriksen TB, Sorensen HT, Skajaa E, Ostergaard
J. Duration of breastfeeding and developmental milestones
during the latter half of infancy. Acta Paediatrica
88: 1327-1332, 1999.
Los
estudios sugieren que la lactancia materna tiene un
efecto positivo, de largo plazo, sobre el desarrollo
del cerebro. Investigaciones en Dinamarca estudiaron
1.656 infantes a la edad de 8 meses para determinar
si el efecto de la lactancia sobre el desarrollo mental
se daba antes del año de edad. Se midieron 3
áreas del desarrollo: el gateo, el agarre y el
balbuceo polisilábico. La duración de
la lactancia fue clasificada de acuerdo al número
de meses de lactancia materna exclusiva. Los resultados
mostraron que 38.8% de infantes de siete meses podían
balbucear polisílabas. 93.7% de las madres habían
amamantado exclusivamente por lo menos durante 1 mes,
con un 65.7% continuando hasta los 4 meses. La proporción
de niños/as con buenos índices con respecto
a las 3 variables incrementó considerablemente
con la duración de la lactancia materna exclusiva.
Por ejemplo, 73.4% de bebés exclusivamente amamantados/as
por 7 meses o más podían hacer balbuceos
polisilábicos, contra 48.5% de bebés que
habían sido exclusivamente amamantados solamente
por un mes. Había muy pocos o casi ningún
factor que llevaran a confusión como la familia,
estrato social, educación de la madre, edad de
gestación o empleo materno.
Los/as
autores/as concluyeron que la relación casual
entre lactancia materna y desarrollo cerebral tenía
implicaciones importantes para la salud pública
y que se debería explorarse más a fondo.
Smulevich
VB, Solionova LG, Belyakova SV. Parental occupation
and other factors and cancer risk in children: I. Study
methodology and non-occupational factors, International
Journal of Cancer 83: 712-717. 1999.
Cada
vez más, la investigación se está
concentrando en los efectos de largo plazo de las prácticas
de alimentación infantil. Un estudio llevado
a cabo en Moscú se diseñó para
determinar si los factores de ocupación o de
desocupación se podían asociar con el
cáncer infantil. En la primera parte del estudio,
factores diferentes a la ocupación se analizaron
con relación a la incidencia de la enfermedad.
Los factores que no mostraban ninguna asociación
incluían hábitos de fumado de los padres
y madres, consumo de alcohol durante la época
prenatal y el estatus del padre y la madre, educativo,
social y económico. Los factores que encontraron
alguna asociación con el cáncer incluyeron
patologías durante el embarazo, cáncer
en los padres y madres, abuelos y abuelas, y duración
de la lactancia materna. Cuando la duración no
era mayor de 1 mes, el riesgo de todos los cánceres,
leucemias y linfomas se incrementaba. Existían
7 veces más posibilidades en todos los cánceres
cuando los/as niños/as habían sido amamantados
menos de 1 mes en comparación con quienes habían
sido amamantados/as por 12 meses o más.

Chen
CH, Wang TM, Chang HM, Chi CS. The effect of breast-
and bottle-feeding on oxygen saturation and body temperature
in preterm infants, Journal of Human Lactation
16(1): 21-27, 2000.
Autores/as
de un estudio llevado a cabo en Taiwán, explicaron
que trabajadores de la salud del Este chino creían
que los/as infantes de pre-término necesitaban
utilizar el biberón porque eran muy frágiles
para poder amamantar. Para enfrentar este mito, los/as
investigadores compararon la saturación de oxígeno
y el pulso cardíaco y respiratorio y la temperatura
del cuerpo de 25 infantes de pre-término durante
el amamantamiento y la ingesta en biberón. Se
realizó una comparación de la alimentación
al pecho y por biberón de los mismos infantes
cuando cada bebé podía alimentarse efectivamente.
Los resultados mostraron que la saturación de
oxígeno y la temperatura corporal eran significativamente
mayores durante la lactancia que durante la utilización
del biberón. Los ritmos cardíacos y respiratorios
también eran más altos durante la lactancia.
Hubo doce episodios de acnea (pausas respiratorias más
largas de 20 segundos) y 20 episodios de des-saturación
de oxígeno durante la alimentación con
biberón que no se presentaron durante el amamantamiento.
Los/as
autores concluyeron que ípara infantes de pre-término
del Este, la lactancia materna es un beneficio fisiológico
y que la cultura, la raza y el parto de pre-término
no deberían ser una excusa para relegar la lactancia
materna”.

Fomon
SJ, Ekstrand J. Fluoride intake by infants, Journal
of Public Health Dentistry 59: 229-234, 1999.
El
alto consumo de floruro durante la infancia se asocia
con fluorosis de dentición secundaria. Este problema
puede aumentar en las comunidades con bajas tasas de
amamantamiento y donde existe suministro de agua con
floruro. Investigaciones en Estados Unidos analizaron
el consumo de floruro en diversos/as infantes con distintos
regímenes alimentarios. El contenido de floruro
en la leche humana es de 5 a 10 = B5g/1. Bebés
alimentados/as con leches artificiales lo consumían
de varias maneras, en líquidos listos para el
consumo, concentrados y en polvo. El contenido en éstas
fórmulas es grande, dependiendo del contenido
de floruro en el agua utilizada para diluir las fórmulas.
Hasta 1978, la industria producía fórmulas
con grandes cantidades de floruro porque utilizaban
suministros locales de agua. Luego, la industria ha
removido la mayor parte del fluoruro de los suministros
de agua local en sus productos. Sin embargo, las fórmulas
en polvo no pueden modificar el suministro de agua local
durante la preparación y el contenido puede llegar
a ser hasta de 980 = B5g/1. Para reducir el riesgo de
fluorudosis, los/as autores recomiendan que las fórmulas
infantiles no se preparen con agua que contenga floruro
ni que se den suministros que contengan fluoruro.

McVea
KLSP, Turner PD, Peppler DK. The role of breastfeeding
in sudden infant death syndrome, Journal of Human
Lactation 16(1): 13-20, 2000.
Un
análisis meta de 23 estudios que el criterio
de inclusión, mostró que la lactancia
materna en promedio reducía el riesgo de muerte
súbita infantil a la mitad. A pesar de que los
estudios trataron de reducir factores de confusión,
el riesgo reducido de muerte súbita infantil
en infantes amamantados/as podría ser afectado
por otros factores familiares y ambientales así
como por la lactancia materna.