Nuevo estudio sobre lactancia materna y trastornos cardíacos causa pánico entre las madres 

Comunicado de Prensa de Baby Milk Action 22 Marzo 2001


 

Un nuevo estudio que señala un hipotético vínculo entre la lactancia materna y los trastornos cardíacos más tarde en la vida fue publicado el Viernes 16 de Marzo, en el British Medical Journal.(1) La cobertura de prensa del anuncio fue extensa, en todo el mundo. En pocos días aparecieron informes en la prensa en Canadá, Israel y la India. En Gran Bretaña ya hay muchas mujeres que están abandonando la lactancia materna a causa de ese informe.

A pesar de que los autores del estudio afirman que los datos de observación no íestablecen una relación de causa entre la duración de la lactancia materna y la enfermedad cardiovascular ..." y que ífue limitada la información disponible sobre las dietas que recibieron [las mujeres estudiadas] porque se trata de un estudio retrospectivo", esos detalles finos no se mencionan en el resumen y la prensa no los ha tomado en cuenta.

Dice Patti Rundall, de Baby Milk Action:

íSe está pasando por alto el hecho que ese estudio en realidad nos dice tal vez más sobre los riesgos de una dieta occidental más tarde en la vida, o nos dice más sobre las malas prácticas de alimentación infantil. Aunque seguramente esto no fuera la intención de los científicos que realizaron el estudio, el resultado es que – en Gran Bretaña y en el mundo – los lactantes sufrirán las consecuencias, mientras que los fabricantes de alimentos infantiles recogerán los frutos. Algunos fabricantes de alimentos gastan millones para alentarnos, cuando somos más viejas, a comer alimentos con alto contenido en grasas, sal y azúcar, que constituyen un riesgo conocido en relación con las enfermedades cardíacas."

Phyll Buchanan, consejera en lactación que trabaja con la Breastfeeding Network dice:

"Las madres están sufriendo terrible angustia por causa de este informe y algunas han enfermado de mastitis porque pararon repentinamente de amamantar. Las que más sufren son las que resisten a la presión social para dejar de amamantar o para agregar otros alimentos a la dieta del bebé, porque quieren amamantar exclusivamente por 6 meses."

Uno de los autores del estudio, el Profesor Alan Lucas, declaró:

íMe desconsola saber que se está dando el mensaje erróneo. No fue nunca nuestra intención el que las madres dejaran de amamantar debido a estos datos muy preliminares e incompletos. Si se demuestra que nuestra hipótesis es correcta, es decir que la lactancia materna seguida de una dieta de tipo occidental [para la madre] explica nuestros resultados, el mensaje de salud pública que tendríamos que dar es que se debe cambiar la dieta occidental más bien que la lactancia materna que tiene tantas ventajas."

No se deben esconder los resultados de una investigación científica válida. Pero lanzar con tanto alarde un estudio que aún no ha llegado a conclusiones, justo dos meses antes de un debate crucial and la Asamblea Mundial de la Salud sobre la lactancia materna y la comercialización (2), suscita preguntas serias sobre la manera de financiar, diseñar y difundir los resultados de la investigación en salud y sobre el uso que hacen las empresas de la íciencia" para sus estrategias de comercialización. Aunque este estudio específico fue financiado por el Medical Research Council, los autores admiten que hubo íintereses competitivos" de colaboración con la industria de alimentos infantiles en estudios anteriores.

El Prof. Alan Lucas ha hecho muchas investigaciones que demuestran las ventajas evidentes de la lactancia materna, pero también defiende la financiación de la investigación por parte de la industria. Sus opiniones y las de Baby Milk Action fueron publicadas en el British Medical Journal en 1998. (3)

Hace sólo un mes, el Prof. Lucas publicó un estudio de control aleatorio que demuestra que los bebés prematuros amamantados tienen probabilidad de presión arterial menor y menos riesgo de enfermedad cardíaca.(4) Otros estudios han demostrado los riesgos de una introducción precoz de alimentos complementarios y que la lactancia materna probablemente disminuye la incidencia de obesidad durante la niñez, que es una de las grandes causas de enfermedad cardíaca. (5)

Este último estudio no sería incluido en un examen de la literatura científica sobre la alimentación de lactantes, por varias razones. Tiene defectos que sus propios autores admiten, en el enfoque del estudio y en su metodología. Por ejemplo, la muestra es autoseleccionada y la investigación se funda en el recuerdo, entre 20 y 28 años después de los hechos estudiados. El estudio tampoco usa definiciones claras de las distintas pautas de lactancia materna. En otras investigaciones, de la obesidad, la transmisión del VIH o las infecciones en general, por ejemplo, saber por cuánto tiempo hubo lactancia materna exclusiva en los sujetos (es decir, sin nada más que leche materna), o si se dio además otros alimentos (alimentación mixta), ha sido un factor clave en las conclusiones.

En los 3 a 6 mil millones de años de evolución de la especie humana, ha sido normal amamantar a un niño hasta la edad de 3 a 5 años. Un editorial en el mismo British Medical Journal, firmado por Ian Booth, profesor de pediatría y salud infantil, explica:

íEl estudio publicado hoy no debe modificar la actual recomendación de que la lactancia materna es la mejor forma de proteger y fomentar la salud del bebé y de la madre ... En los países en desarrollo, los enormes beneficios de la lactancia materna prolongada, para la supervivencia y la salud de los niños, junto con el espaciamiento de los nacimientos, probablemente jamás podrán tener menos peso que las consideraciones de eventual enfermedad cardíaca isquémica 50 años más tarde."

Instigada por los muchos riesgos conocidos de la alimentación artificial y por el hecho de que cada año mueren unos 1,5 millones de bebés por falta de amamantamiento, la Asamblea Mundial de la Salud en 1981 recomendó a todos los gobiernos que prohibieran la promoción de los alimentos artificiales. En años ulteriores, la misma Asamblea ha repetido esta recomendación y ha lanzado llamamientos a favor de la lactancia materna exclusiva seguida por alimentos complementarios a partir de íaproximadamente 6 meses". (6)

Ya hay 61 países que tienen políticas de protección y fomento de la lactancia materna. Sin embargo, la industria de alimentos infantiles, con una cifra mundial de negocios de 8 mil millones de dólares, presiona por cada vez menos reglamentación de la comercialización. Si la industria logra que la norma para etiquetado de los alimentos infantiles diga íapropiados a partir de los 4 meses" en vez de íapropiados a partir de los 6 meses" puede aumentar su mercado en un billón de dólares anuales.

Vale la pena preguntarse si es justo permitir que este estudio, que deja tantas interrogantes, influencie a los que formulan las políticas y menoscaba la confianza de las madres que están tratando de hacer lo mejor pas sus bebés.

Para mayor información, dirigirse a:

Patti Rundall, Directora de Política, Baby Milk Action, 23 St Andrew's St, Cambridge, CB2 3AX, Gran Bretaña, Tel: +44 1223 464420, Fax: +44 1223 464417, email: prundall@babymilkaction.org

Referencias:

(1) Leeson et al, (2001) Duration of breastfeeding and arterial distensibility in early adult life: population based study, BMJ, Vol. 322, (643-647)  

(2) Brown P, (2001) Campaigners for breastfeeding claim partial victory, BMJ, Vol. 322  

(3) Lucas A, (1998) Collaborative research with infant formula companies should not always be censured, Rundall P, How much research in infant feeding comes from unethical marketing? BMJ, 317, 337- 339 (http://www.bmj.com/cgi/content/full/317/7154/333) 

(4) Singhal et al, (2001) Early nutrition in pre-term infants and later blood pressure: two cohorts after randomised trials, Lancet Vol. 357, no 9254 

(5) Van Kries et al (1999) Breastfeeding and obesity: cross sectional study, BMJ, 319: 147-150 

(6) WHA 47.5, WHA 49.15 

 

 

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